Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Pareja. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pareja. Mostrar todas las entradas

21 diciembre, 2024

CONQUISTA NO, RESPETO SÍ



       Una mujer rusa residente en España decía recientemente que no le gustaban los españoles, no porque fueran morenos o rubios, altos o bajos, sino por su mentalidad. Se quejaba diciendo que los españoles no están dispuestos ya a “conquistar a una mujer”. Para ella, esto es como una degradación o corrupción, un signo de decadencia. Por mi parte, me identifico con esa renuncia que ella atribuye a los españoles y creo abiertamente que ello es, por el contrario, un progreso ético.
       La imagen bélica de “conquistar”, como la cinegética de “cazar” (utilizada ésta en el lenguaje de las mujeres, o de algunas), creo que corresponde a una visión que conceptualiza las relaciones humanas en términos de dominio y no de igualdad. Considero que, entre dos personas racionales, una relación de pareja (también la de amistad, por cierto) sólo puede basarse en una conveniencia mutua. La conveniencia de dos voluntades que no se “entregan” (de nuevo lenguaje militar) sino que acuerdan unos fines comunes, partiendo de que cada uno tiene sus fines propios y una voluntad irreductible a cualquier otra voluntad. El acuerdo o contrato tiene que ser beneficioso para ambos. Para que perdure, tiene que darse un balance en que los beneficios sean superiores a los costos, por ambas partes. Nunca hay una “fusión” de dos seres. En todo caso, cuando el acuerdo es inteligente y no se pide más de lo que se puede dar, sí puede aparecer la satisfacción de que esa relación se prolonga en el tiempo. Pero nunca podría ser “indisoluble”, “irrompible”, porque cuando uno tiene esa sensación de “seguridad” caerá con mucha facilidad en dejar de respetar al otro. 
       Es peligroso tener la certeza de que el otro está siempre ahí. Al contrario, es saludable el miedo de que el otro me puede abandonar si quiere. Porque de esta manera, con esa advertencia pendiente siempre de mi cabeza, lucharé cada día para mantener una situación que me resulta apetecible, que no quiero perder. Efectivamente, lo primero que tiene que haber entre dos personas, que nunca dejan de ser “dos personas”, es respeto, un respeto de la alteridad, de las ideas y proyectos de alguien diferente. Y a partir de ahí, sí podremos llegar, tal vez, a una buena convivencia. Será siempre una convivencia desprendida, ajena a todo sentimiento de posesión y embebida de la vivencia de que el otro es siempre un don, como también yo lo soy.  

                                                   
                                                          


                                                      

05 diciembre, 2023

EL COMPLEJO "CAP"

       El romanticismo es una mentalidad equivocada, una falsa idea de las relaciones humanas, que domina la literatura y otras artes desde hace siglos y que se acepta acríticamente, provocando verdaderos estragos. Tiene por añadidura una derivación sumamente indeseable que es la violencia machista. Los tres errores, encadenados, del romanticismo se pueden formular con tres palabras: cordialismo, absolutismo y pauperismo. Es lo que yo llamo el “complejo CAP”.
 
       El CORDIALISMO consiste en la pretensión de que el corazón, es decir, el sentimiento, puede dar orientación a la vida: “dejarse guiar por el corazón”. Pero el sentimiento no da orientación: es voluble, con inexplicables altibajos, generando tanto las mejores mociones como las peores. Sólo la razón puede guiar. Otra cosa es que el sentimiento dé la fuerza y, en este sentido, acompañe a la razón para que su actuación sea eficaz. 
      Llamo ABSOLUTISMO a ese planteamiento de máximos según el cual, a la otra persona, hombre o mujer, le entrego todo o se lo niego todo, pudiendo pasar de lo uno a lo otro, además, en un instante. Pero esto es un despropósito, dependiente naturalmente del nefasto sentimentalismo por el que se ama con la misma facilidad con que se odia y se odia con la misma facilidad con que se ama. En una recta y equilibrada visión, cada ser racional tiene sus propios objetivos y, cuando dos de esos seres se juntan para constituir una pareja, cada uno, conservando los propios, se abre a unos objetivos comunes pactados. A nadie puede entregársele todo porque eso sería renunciar a la propia personalidad y es una idolatría de la otra persona. A nadie puede negársele todo porque todos tenemos una dignidad, somos un alguien con dignidad.
      En tercer lugar, cuando hablo de PAUPERISMO me refiero a la pobreza de esas personas que, faltas de ideas y de objetivos, vacías por tanto, necesitan a alguien para dar un sentido a su vida. Yo puedo necesitar a otra persona y buscar en ella comprensión, compañía, conversación, colaboración científica, sexo, y también dinero. Todos estos son bienes de la vida y por tanto pueden y deben ser buscados. Lo lamentable es que alguien busque a otra persona para encontrar el sentido que le falta. El sentido se lo da uno mismo, a menos que carezca de personalidad. ¿Cómo puede dar sentido a mi vida otro ser humano igual que yo en dignidad, alguien que puede fallar moralmente como yo y que puede morir antes que yo? Ridículo. Proporciona sentido algo superior, algo más grande que uno mismo, no algo que está al mismo nivel que yo.

Entradas mas visitadas