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18 agosto, 2024

PUENTE DE BALMASEDA




 



       El puente medieval de Balmaseda (Vizcaya) se eleva con su porte elegante sobre el río Cadagua. Este puente, como cualquier otro, permite unir dos orillas, para aquel que se tome la molestia de caminar de una hacia otra. Construir puentes entre las personas y las visiones del mundo es obra de los "pontífices". Uno se convierte en "pontífice", en este sentido etimológico, cuando sabe salir de su propia visión, no para renunciar sin más a ella, sino para corregirla y completarla. Cada objeto de contemplación y, más aún, el conjunto de la realidad a nuestro alcance, ofrece múltiples perspectivas, llamadas a encontrarse. Como es proverbial decir, la realidad es poliédrica. 
       Una persona "dogmática" sería aquella que no acepta esta complejidad de lo real, que se recluye en su certeza particular, buscando subterfugios para no exponerse a los argumentos o experiencias que van en contra de ella. Piensa equivocadamente que perder esa certeza adamantina significaría descabalgarse de la Verdad, aquella Verdad que se dio íntegra al principio y que hay que mantener como se dio entonces, sin quitar ni poner nada. Ahora bien, este tipo de mentalidad no se da sólo en el campo de la religión sino también en las diversas ideologías que luchan enconadamente entre sí. Ya los antiguos filósofos de la escuela escéptica señalaron que la actitud predominante en una persona así es el “miedo”. Se trata del miedo de que, por el contacto con los otros, uno mismo empiece a dudar de lo propio. 
       Este mensaje que llama a la construcción de puentes y de confluencias, en una época como la nuestra, de exacerbadas confrontaciones ideológicas, de polarización política de las sociedades, es más relevante y más necesario que nunca.

17 octubre, 2022

CONFLUENCIAS

Me gustan las confluencias de corrientes de agua, como cuando un río desemboca en otro o un río en el mar. En la imagen de portada del blog aparece la confluencia de los ríos franceses Ródano y Saona en la ciudad de Lyon. Saona es el de la izquierda, que viene del norte. Ródano es el de la derecha, que nace en Suiza. Cuando saqué la foto, en 2010, literalmente con mis zapatos en el agua, se estaba iniciando la construcción, tras de la valla de color azul, del que ahora es ya el flamante Museo de las Confluencias Obviamente, el Museo no celebra tan solo las confluencias de aguas que se dan en nuestro planeta, que ya son para celebrar, sino ante todo las "confluencias" humanas, las confluencias culturales. Pues las culturas, las sociedades, las religiones también, no son unidades creadas de una vez por todas sino corrientes que se extienden en el tiempo y que se mezclan, que se transforman mutuamente, y felizmente... Unas nos llevan a otras. Todas están conectadas, en mayor o menor medida. Podemos navegar por varias, y sería inútil poner aduanas entre dos de ellas. En todo caso, lo que sí cabe es construir entre todos canales que vinculen unas cuencas con otras, lo que también se hace con los ríos, para mejor aprovechar su potencial. Añado ahora otra foto, de otra confluencia fluvial, más humilde, ésta en nuestro país. 

Es la desembocadura del río Onyar, el que aparece en primer término y recorre el centro de la ciudad de Girona, en el río Ter, el que terminará vertiéndose en el Mediterráneo.   

 



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